Autoexigencia y autocompasión
¿Te has preguntado cómo puedes lograr más cosas en tu vida?
¿O cómo motivarte más y sentir mayor bienestar?
Es muy común que cometamos un gran error: al querer conseguir todas estas cosas positivas para nosotros, partimos de un enfoque contraproducente.
Cuando pensamos en tener una vida mejor, solemos enfocarnos en:
Comer mejor.
Dormir mejor.
Desarrollar hobbies.
Hacer ejercicio.
Socializar más.
Crecer en el trabajo.
Mejorar nuestras finanzas.
Entre muchas otras cosas.
Aunque todo esto podría parecer el ideal de la salud mental, la realidad es que no siempre es sostenible en términos de energía, tiempo, interés, oportunidades o recursos. Terminamos presionándonos por marcar cada casilla a costa de mucho estrés, cansancio y sobreexigencia. Y, ¡oh, sorpresa! Aunque mantengas una alimentación increíble, duermas ocho horas, hagas ejercicio y saques adelante tu trabajo, si lo haces desde el estrés, no funcionará. La fórmula deja de dar resultados porque aquello que «debería» hacerte bien te está perjudicando.
Ironicamente, para sentir más plenitud en tu vida, tener mejor rendimiento o experimentar mayor bienestar, la clave está en tomarte las cosas con calma. Se trata de identificar el cambio más pequeño y sencillo de adaptar a tu rutina, para que hoy sea al menos un 1 % mejor que ayer. Intentar transformar toda tu vida de golpe o acumular demasiados hábitos nuevos genera resistencia en el cerebro, lo que suele derivar en frustración y autocastigo.
Cada proceso lleva su tiempo. Si mantienes una postura neutral, avanzas con tranquilidad y reconoces cada logro —por pequeño que sea—, estos esfuerzos se irán acumulando. Sin darte cuenta, habrás transformado tu vida de forma constante y pacífica, desde la compasión y la comprensión.
La autoexigencia, el castigo y la autocrítica no te harán sentir mejor.
Si sientes que te cuesta tratarte con amor, puedo acompañarte en el proceso. ♥



